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FREAK TRIP Viernes, Bogotá – 6:00 am. Siendo contratado por una importante empresa que administra inmuebles en todo el país (Colombia), viajé en el primer vuelo el día viernes 9 de Julio para realizar el registro fotografico de 3 inmuebles ubicados en la tierra de la Salsa y el Sabor, Cali. Así comenzó mi día; un día soleado y maravilloso para tener un buen viaje, aunque durante el vuelo percibí algunas nubes; algunas redonditas, blancas y popochas; otras con formas bastante irregulares y colores grisaceos. “Señores pasajeros, nos encontramos a una altura de 32 mil pies, unos 9 mil metros, sobrevolando la población de Girardot, y viajando a una velocidad de 700 kilometros por hora”; dijo el piloto del Vuelo 7451 de Aerorepublica, con acento neutro pero enérgico y bastante optimista. Es allí cuando me agacho y abro mi nueva maleta marca SPORT la cual me había costado 30 mil pesos el día anterior. Acá abro un parentesis para contar la anécdota de este maletín. Resulta que el día anterior al viaje, no tenía un maletin en donde empacar la cámara, el computador y la ropa que utilizaría el tiempo de mi estadía en Cali (que aún no estaba definido), y me encontraba con tan solo 5 mil pesos en el bolsillo, es ahí cuando me acordé que tenía un lente 18-55mm viejo, sucio y dañado que me había regalado un amigo por si depronto yo lo quería y acepté su regalo. “Regalado hasta un puño” digo yo, y lo recibí. Pensé que cualquier dinero que me dieran por ese lente sería ganancia y de gran utilidad. Esa tarde, llevé el lente para ofrecerlo en las casas de cambio (o empeño) ubicadas en la Av. Caracas con 57 en la ciudad de Bogotá. Bueno, volviendo a la historia inicial, me encontraba ubicado en el costado derecho de los pasillos, hacia la mitad del avión. (por qué siempre me toca detrás de las alas del avión?) Me agaché y abrí mi maletin nuevo el cual no quise mandarlo en la bodega por mi preocupación al trato que le darían y porque en su interior se encontraba mi cámara fotografica y mi computador portatil. Saqué entonces el iPod y puse una canción de Ricardo Arjona llamada “Hoy es buen día para empezar”pensando en que ultimamente la vida no había sido muy justa conmigo. Era bastante extraño, me sentía metido dentro esas cadenas de Correos Electronicos que envía la gente desocupada con mensajes de optimismo y alegría, mientras sobrevolaba las nubes durante el vuelo, debo admitir que fué bastante placentero. Saqué tambien mi cámara fotografica e hice algunas tomas para regalarle a mi Caro, quién está organizando un proyecto llamado “Pedacitos de Cielo” en donde necesitan miles de fotografías de cielos para juntarlas con muchas más fotografías de cielos de todo el mundo y hacer un solo cielo, un gran cielo. “Vé, 45 mil pesos te cuesta la carrera hasta allá” dijo uno de los conductores de taxi que se encontraba allí en la salida del Aeropuerto. Ahí empiezan mis tragedias, ya que tan solo contaba con 200 mil pesos que mi hermano me había facilitado para el viaje de los cuales ya había gastado en menos de 3 horas una tercera parte. Iba en perdidas. Hice las fotografías del primer inmueble, luego tenía que ir al segundo lugar ubicado a solo 2 kilometros de la vía Cali-Yumbo, Decidí buscar la forma de llegar a ese punto utilizando el transporte intermunicipal barato el cual me costaba 2 mil pesos no mas. “Señor, me puede avisar apenas lleguemos a esta dirección?” le decía yo al conductor que operaba el colectivo en el que me había montado, a lo cual me respondió afirmativamente. Confíado de este personaje, me relajé en mi asiento, y a los pocos minutos sentí un frenazo muy duro y el señor conductor grita mirando el espejo retovisor, “Joven joven, el lugar al que te dirigís vos lo encontrás un poco más atrás. Bajáte en este punto, caminá hasta donde dice -El arepazo- y entrá por ese camino, el sitio que buscás se encuentra a unos minutos de allí, oís?” Transcurrieron al rededor de 20 minutos bajo un sol de alrededor 35º C mientras yo me encontraba caminando al lado de la autopista buscando ese sitio desconocido. Despues de 35 minutos y algo cansado de cargar mi maletin repleto de cosas, logré encontrar el lugar. “Ehmmmm….. Me dicen que acá no estan esperando a nadie para hacer esas fotografías” dijo la guarda de seguridad de ese Segundo lugar a visitar. Mi reacción inmediata fué de total sorpresa, y llamé inmediatamente a Andrés, quién era la persona encargada de realizar todos los tramites de ingreso y autorización de los 3 sitios que yo tendría que visitar para hacer esas fotografías. “Andrés, me dicen que acá no tienen idea de mi venida… no entiendo qué sucede” 10:00 de la mañana, Mauricio lanzando piedras lo más lejos posible. 12:30 de la tarde, Mauricio sudando como cerdo, almorzando Sancocho de Gallina junto a varios Camioneros y Rimuleros del Camino. 2:35 de la tarde: “Hasta luego Gabriela, muchas gracias por tu ayuda” dije yo con un tono un poco irónico pero a la vez sonriente, pues ya estaba desesperado con las 4 horas de espera y el calor infernal sobre mi. En la puerta de salida me estaba esperando un taxi que muy amablemente me había pedido la señora Gabriela, y yo alegremente pensé que lo había hecho pensando que ella estaba muy apenada conmigo por la espera y quería disculparse de alguna manera. “Son 35 mil pesos…” dijo el señor del taxi cuando notó que yo me había bajado sin pagarle al llegar a mi destino. Siguen las perdidas…. Económicas y de paciencia. En el tercer inmueble ubicado cerca a la base Aérea Marco Fidel Suarez no tuve ningun problema en cuanto al ingreso, autorización y tampoco en la toma de fotografías. A la salida el señor de seguridad me vió hablando por mi celular y me dijo que me ofrecía 80 mil pesos por él, un Motorola L6i y que me los daba inmediatamente. Mi respuesta instantanea fué una carcajada, una pequeña sonrisa al negrito y un corto pero sincero “No, no lo estoy vendiendo, no puedo venderle mi celular en este momento, lo necesito” y me fuí. Hace alrededor de 9 años no venía a esta ciudad y pensé que sería un buen momento para disfrutar el fin de semana, para relajarme, tomar un respiro y como dice Arjona, “…volver a empezar”. Entonces decidí quedarme todo el fin de semana y posponer el vuelo de regreso a Bogotá para el domingo. El único vuelo posible era a las 8:55 de la noche, y con resignación acepté. Por tan solo 35 mil pesos la noche logré quedarme en Orquidea Real un pequeño hotel ubicado en un buen sector cerca al Exito de San Fernando y al Estadio Pascual Guerrero, el cual quería visitar en un tiempo libre. En la noche, despues de haber ubicado el sitio en el que me hospedaría probé despues de casi una década el famosisimo y delicioso cholado. El sábado, ya iba recuperando un poco la paciencia gracias a la salida que hice hacia el río Pance, el cual tiene agua absolutamente cristalina. Ya me encontraba en la línea roja de gastos, y para ser prevenido, en la mañana del mismo día le dije a mi hermano Pipe que por favor me prestara y consignara 50 mil pesos, para usarlos en caso de emergencía. El domingo, mi último día en esta ciudad; salí hacia las 11 de la mañana a buscar desayuno, de paso hacer algunas pequeñas compras de recuerdo y recorrer un poco la ciudad. Salí, caminé, compré un helado de Fresa para disfrutarlo bajo el extenuante calor de medio día. Quise recorre un poco los alrededores del Estadio Pascual Guerrero el cual se preparaba para recibir los hinchas del Deportivo Cali. Luego recordé que la abuela de mi mamá vivía a unas cuadras del estadio y quise pasar por el frente para recordar viejas viejisimas épocas de infancia cuando veníamos de pequeños y con mis hermanos nos asomabamos por el balcón de la abuela a contar los carros de la Av. Roosevelt. Tristemente la casa de la abuela se había convertido en una tienda de venta de productos naturistas y el segundo piso era una oficina de un político candidato a las proximas elecciones. Pasé los 5 carriles de la Av. Roosevelt y pregunté: “A como los escapularios?” “hummmmmmmmmmm…. ud hace cuanto trabaja en este sitio?” pregunté yo. Le pregunté tambien que si sabía hace cuanto tiempo había cambiado la fachada de la casa en frente de ella, la casa de mi difunta bisabuela. Me sentí bien haciendo esa compra, pensé que estaba ayudando a una persona honesta y trabajadora con lo de su diario y a la vez pensando en que portar algo espiritual sería de bien para la vida. Me puse la manilla, y guardé los dos escapularios en mi bolsillo, pasé nuevamente la calle, me persigné y dije: “Hoy es un buen día para empezar”… repitiendo las frases de Arjona. Camino de regreso compré tambien 5 pandebonos para llevarlos y compartirlos en mi casa en Bogotá y me compré un jugo de mandarina para tomarlo de inmediato y hacer mas llevadero el calor, pasé nuevamente por el estadio Pascual Guerrero y se me acercan 4 hinchas del Deportivo Cali. “Hey….. ragaláme unas monedas pa’ la boleta” Unos minutos despues me alcanzaron los hinchas y con un tono bastante agresivo y grosero se me acercaron, y me robaron los ultimos 40 mil pesos que tenía en el bolsillo. “Es pa’ la boleta parce ja ja ja” gritó uno de ellos despues de haberme robado la poca plata que tenía. Bastante emputado, ofuscado, malgeniado y con la rabia que me reventaría la cabeza me devolví caminando y sudando hacia Orquidea Real, aunque pensando que por fortuna no me habían hecho nada y que no llevaba conmigo mi billetera ni me había robado mi celular. Me dí un duchazo y llamé a Caro a contarle la nueva mala noticia y quién de inmediato me ofreció su ayuda, pues ella estaba muy pendiente de mi en mi viaje. Aunque no acepté su ayuda de pasar a donde un familiar de ella quién vivía muy cerca al hotel y me habría podido facilitar algo de dinero provisional para resolver el resto de mi día. Me quedaban 7 mil pesos en la billetera, y supuestamente debían alcanzarme para lograr volver al Aeropuerto en un colectivo intermunicipal. Al finalizar la tarde, y con 3 horas de anticipación para el vuelo de regreso volví al hotel, recogí mis cosas y tomé el bus que me llevaba a la terminal de transporte Terminalito. Donde supuestamente allí cogería mi transporte Yo un poco preocupado pero confiado, seguí al pie de la letra las indicaciones, acompañado de mi maletín de Hippie marca SPORT, mi billetera con 7 mil pesos, 2 dolares que siempre cargo por si las moscas y mi celular. “uuuuuy nooo.. ese bus no pasa por acá, tenés que ir hasta la interseccion llamada -Sameco- y coger otro bus” me dijo una persona que vendía minutos de celular en el sector. 7:50 de la noche: “Buenas noches señor, usted sabe si por acá pasa un bus hacia al aeropuerto?” le pregunté algo preocupado a una persona que esperaba allí. La hora exacta de la salida del vuelo era a las 8:55 de la noche. 8:00 pm y yo aun no estaba en el aeropuerto: 8:03 pm 8:05: pm: 8:06 pm: 8:08 pm: 8:10 pm: 8:15 pm 8:15:03 pm: 8:20 pm: Yo estaba a tan solo 15 minutos en carro del aeropuerto, y la ultima opcion era coger dos buses, uno que me dejara en el camino, en una intersección en medio de la nada y despues otro bus que me dejaba a unos 13 kilometros del aeropuerto, para llegar caminando. 8:25 pm: “Hijueputaaaaa, vida Hijueputa, Cali Hijuepta, Arjona Hijueputa, Transporte de mierda, Malditos taxis, hinchas Maricones, por qué no vendí mi celular, por que no acepté la ayuda de Caro, por qué el aeropuerto de Cali no queda en Cali, hijueputaaaaaa…. hijueputaaaaaaa….. hijueputaaaaa aghhhhhhh…..” “hummmmmmmm, Bueno, deme su celular y los 5 mil y lo llevo ya mismo” dijo finalmente el señor, al ver mi preocupación. 8:26 pm 8:45 pm 8:46 pm mientras tanto me dió mi pasaje y le escribió de forma transversal “Condicional” Le rapé de las manos el tiquete de vuelo y salí corriendo como núnca antes en un lugar público con mi maleta de color Naranja con negro, la cual no tardó mas de 2 minutos en desbaratarse en medio de un pasillo del aeropuerto. 8:50 pm Levanté todas mis cosas, y en una mano llevaba la cédula y en la otra el pasaje rayado y algo arrugado. “Viajas para Bogotá?” Mientras tanto ella un poco asombrada y riendose de mi angustia me acompañó mientras yo cargaba mi maletín como un bebe, ya que sus dos correas se habían roto por el peso, me detuve un momento a arreglar mi maletin y me dice ella: “Por qué no arreglas el maletín en la sala de espera?” mientras me señalaba el logo de la aerolinea en la que viajaba. “Nooooooooooooooooooooooooooooooooooo……. hijueputaaaaaaaaaaaaaaaaaaa yo viajo es en Aerorepublica no en Avianca” a lo cual la chica soltó una carcajada, salí corriendo y la dejé ahí riendose sola. Más emputado que antes y con la adrenalina que se me salía por los ojos, corrí mucho más rapido por ese eterno pasillo donde ví la señorita cerrar la puerta y decir: “lo siento, el avión ya salió” “no, no nooooooo hijueputaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, noooo, no es posible, si acaba de cerrar la puerta, yo la ví..” mientras tanto veía por las ventanas del pasillo cómo se alejaba lentamente el avión de mierda que no fué capaz de esperarme 1 minuto a que llegara. Me encontraba con dos mil pesos, en el aeropuerto de una ciudad desconocida, que a la hora de la verdad no estaba ni siquiera en la ciudad, sin celular, sin plata, sin tiquete, sudando y con hambre. Más que dormir en el aeropuerto me angustiaba mucho el pensar que mi mamá me llamaría en una hora a mi celular a mi supuesta llegada a bogotá y escucharía una voz robotica diciendole “Sistema correo de Voz……” que piensa una mamá en ese momento? Hora: 9:00 pm “Jueputaaaaaaaaaa… el avión se estrellóoooooooooooo.. buaaaaa.. jueputaaaaaaaaaaaaaaaaa……. noooooooooo” 5:30 am. En 72 horas exactas pasan muchas cosas. Y me voy, ya sale mi avión y por fortuna quedé adelante de las alas del avión para divisar nuevamente ese cielo espectacular de un bello lunes, un bello inicio de semana. Ah… y “Hoy es un buen día para empezar” Lunes, Bogotá – 7:00 am PD: Agradezco de corazón a todas las personas que quisieron ayudarme y que me ayudaron en esta odisea…. Y perdón. |