NATURALEZA MUERTA


Naturaleza Muerta


Ella acostumbraba a asistir a lugares muy concurridos pero a la vez sofisticados y especiales. No se perdía de ningún evento, siempre estaba en los mejores. Siempre ahí, atenta de cualquier expresión, cualquier movimiento, cualquier cambio radical del momento en el que se encontrara y generara conmoción entre la multitud.

Catherine Maine, una fotógrafa colombiana de ascendencia europea. “Katy”, la llamaban sus más allegados. De apellido foráneo gracias a su madre; una gran bailarina alemana.
Katy cargaba su cámara fotográfica profesional para todas partes a donde fuera, pues estaba segura que la mejor foto sale de imprevisto.
Tenía un estilo único, elegante, atractivo, y aunque no era la más bonita, era aquella mujer entrada en años, bien conservada, qué mantenía en su aspecto un “no-se-qué” muy bien puesto; tenía esa clase de belleza que uno solo logra captar al hacer una segunda mirada por su 1,70 de estatura, de oscura, larga y enchurcada cabellera.
Ella sabía que no era la más bonita, y si se le añade el hecho de que en el sitio en el que ella se encontraba se podían tener a muy pocos centímetros a las mujeres más sexys y bellas del mundo, se sentiría como una del montón.

Era el evento más grande del año en la ciudad de Bogotá, a donde asistían reconocidos personajes, en su mayoría modelos y grandes empresarios. Ellos dispuestos a recrear sus ojos con tan bellas mujeres en escena, bailando y gozando la noche. Habián cientos de mujeres desfilando por las largas pasarelas del lugar, mostrando sus esculturales figuras y gozando la música que para el momento el DJ ponía y hacía sus mezclas de Chill Out, hasta dejar un ambiente tranquilo pero acogedor, aunque a la vez enérgico, para que fuera una noche única e inolvidable.
No parpadeaban sus ojos de lo atenta que estaba, no porque le gustara alguien, sino porque ella siempre buscaba el ángulo perfecto para hacer la mejor toma y venderla a la revista, pues sabía que su nombre siempre aparecía en la portada y no podía dejar pasar esta edición por alto. Hacía una y otra y otra toma, miraba su cámara, escogía, corregía y seguía buscando la mejor toma. Era una mujer perfeccionista y además muy segura de si misma. Con su objetivo apuntaba a cuanto movimiento viera en el sitio; fue en ese momento que creyó encontrar la toma perfecta, la que salvaba la noche y la dejaría tranquila por el resto del tiempo que se encontrara allí. Lenta pero muy segura oprimió su dedo índice; inmediatamente dirigió su mirada al visor para observar la foto que había hecho, cuando en el visor aparece una imagen borrosa y nada estética para una portada; rápidamente su rostro se torno rojizo embravecido que denotaba su furia y mal genio al ver que un hombre se había atravesado en medio de ella y la gran escena a capturar.

“oigaaaa!!! Heyyy, no ve que estoy trabajando??, córrase que me dañó la foto…” – Le dijo ella al inoportuno sujeto.

Él lentamente giró 180 y la miró directo a los ojos; ella se calmó y contrario a su anterior expresión le hizo una sonrisa de bienvenida pero a la vez apenada un poco apenada por su forma de dirigirse a él.

“Mucho gusto, Sebastian Pérez”, le dijo el joven de 23 años a la prestigiosa fotógrafa.
- “Discúlpame, es que creí tener la mejor toma para la portada de la revista, pero creo que esta no será”

“Créeme, la tendrás” le respondió Sebastian con una intensa mirada a los ojos, la cual hizo que se rompiera el hielo entre los dos, pues ella también se presentó ante él.
Katy suspendió por un momento su labor y se dedicó a mantener una conversación con aquel joven, ya que le había impactado su atlético cuerpo, pero más que eso la forma tan tenue y tranquila como le habló por primer vez.

El tema de conversación fue la fotografía, pues ambos sentían gran atracción  por esta, y el arte en general; también la experiencia de cada uno en su vida etc. Ella se veía muy interesada en él, ya que era quien dominaba la conversación y lo más importante para ella, logró captar la atención de Sebastian. Él también muy atentamente hacían comentarios a sus palabras y juntos reían y gozaban el momento tan repentino y espontáneo en el que se encontraban.

"Fue así como ese bastardo conoció a Katy, “Mi princesa”-

Después de haber sostenido una larga conversación, Sebastian le reveló a ella su interés por la fotografía en los bellos paisajes colombianos, ya que ella le comentó que había estudiado en Italia bastante tiempo y desde allí se veía más bonito su “lindo país”, Colombia. Pero muy pocas veces había tenido la oportunidad de registrar los verdes de las montañas y la gran diversidad de fauna que por fortuna aún posee su país.

Fue en ese momento que Sebastian le comentó de un lugar con la “Naturaleza más Natural” del planeta, así lo dijo con sus propias palabras.
Katy se veía extasiada con la forma de hablar de Sebastian, realmente era un muchacho bastante intrépido e interesante para ella.
Posiblemente ella lo tenía con esa idea porque recientemente había roto una larga relación de 11 años con su esposo, quien -según ella- se había tornado muy agresivo, intolerante, posesivo y poco cariñoso; ya no se tenían confianza y además a ella degustaba andar de viajes y en eventos muy continuamente.
Después de unos largos y amables tragos, los dos salieron del evento muy “contentitos”, se les veía alegría en sus rostros.

"Espero que no les dure mucho!!"

“Katy, a las afueras de Bogotá, o para ser más exactos, en Boyacá, existe el sitio que te comenté, es un pueblo con muchas leyendas y cuentos, lleno de fantasía y con uno de los paisajes más espectaculares que he conocido en mi vida” le comentó Sebastian con gran entusiasmo, viendo en la ocasión una oportunidad para tener una “noche descualquierable” como solía llamar él mismo a esa clase de encuentros.

Ella en medio de su encanto y además entrada en tragos, aceptó la atrevida invitación de media noche y dejó que él condujera su auto, un Chevrolet 55 Clásico, que su padre le había heredado antes de que muriera, el cual lucía intacto, cómo una porcelana, pues fue su primer auto.

Él conducía sin prisa y muy precavido por las oscuras y estrechas vías de Cundinamarca mientras mantenía una calurosa conversación; ella todavía con un trago de un buen vodka en sus manos y él con un cigarrillo hacían completo el viaje, no necesitaban más afrodisíacos para demostrarse lo que los dos sentían el uno por el otro en ese momento.
Ella se le acercó muy lentamente al oído y le susurró al apuesto joven que quería un registro de él mientras conducía su viejo auto. Sebastian detuvo el clásico en medio de la plazoleta de un pueblo del camino, la miró con sus ojos negros por aproximadamente 5 segundos, se le acercó y la besó.

Fue un momento de total calma pero a la vez pasión desenfrenada que sostuvieron los dos por un largo rato. Ella lo sintió como una noche de copas, sexo y locura. Sebastián lógicamente en su juventud aprovechaba que tenía toda la vida por delante y que nada lo podría detener ante tal situación tan magna –como la categorizada él-. Fue lo máximo y el tope para ambos.
Cerca de las 5 de la mañana reposaban los dos en el auto, desnudos, con aquellas imágenes que demostraban el visor de la cámara digital de Katy a pleno rayo del sol de la mañana en Villa de leyva.
El auto era muy amplio, lo cual hacía que sus cuerpos extendidos en el asiento trasero mostraran algo así como una vitrina de museo de arte contemporáneo con cuerpos al desnudo, a la cual asistieron los habitantes de la región.

Todos rodeaban y presenciaban la escena del crimen, nadie sabía nada y a la vez todos especulaban y se oían rumores de tan extraña muerte.
Él único que entró al auto fue el investigador forense inglés llamado Karl Bucholz, con grandes estudios y especializaciones en homicidios. Que de casualidad estaba en la capital colombiana y madrugó a hacer su trabajo extra laboral en este pueblo.
De lejos, en medio de la plazoleta se veían una gran multitud pendiente de lo que había sido una mañana diferente en la región mientras que Karl escarbaba y recogía muestras y evidencias de esta insólita muerte.

Medicina legal declaró que los cuerpos habían fallecido debido a una avería premeditada en el auto de Katy, lo cual hizo que el monóxido de carbono que genera el auto se filtrara por los conductos de aire del carro y provocara la muerte de Katy y Sebastian.

En el auto, Karl, encontró una nota escondida entre la silla que decía:

Este fue tu fin “Mi princesa”, nunca me quisiste tanto como yo te quise a ti.
Tu querido y aún vivo. Ex-esposo.